Rutas y áreas recreativas

 

El Cerco de Bolunburu es un poblado fortificado de la segunda Edad del Hierro, que estuvo habitado entre los siglos III a.C. y I d.C. Es el yacimiento arqueológico más importante situado dentro del municipio de Zalla, y el más antiguo testimonio de poblamiento estable en las inmediaciones del actual núcleo urbano. Durante

el año 2008 se ha realizado una campaña de excavación que ha permitido sacar a la luz un tramo de la muralla que defendía el recinto por su lado sur y los restos de las viviendas situadas en su interior. Se trata de cabañas realizadas originalmente con materiales perecederos, de las que se conservan los agujeros de poste que servían para sustentar las cubiertas y varias alineaciones de piedras situadas en la base de los muros. También se han
hallado los hogares que se disponían dentro de las cabañas, formados por sencillas placas de arenisca.

A juzgar por los hallazgos recuperados durante la excavación, hemos de pensar que los habitantes de El Cerco practicaban una economía bastante diversificada. Está presente la ganadería, la agricultura de subsistencia basada en el cultivo de cereales y leguminosas, la recolección de productos silvestres –de la que dan testimonio las numerosas bellotas carbonizadas recogidas dentro de las viviendas- y la metalurgia del hierro. En el interior del castro se ha hallado igualmente un elevado número de molinos de mano realizados con piedra local que hace pensar en su posible comercialización regional.

Durante la Edad del Hierro los castros eran los centros de poder desde los que se organizaba el territorio. Su población formaba parte de una sociedad jerarquizada, gobernada por aristocracias de fuerte vocación guerrera y en la que los vínculos de sangre determinaban a menudo la posición de los individuos. Se trató de una época convulsa, en la que las necesidades defensivas fueron determinantes a la hora de elegir los espacios de habitación, en lugares elevados y con un fácil control visual del entorno.