Patrimonio monumental

San Antonio de la Mella 

“Mella" o "Maila" significa en euskera "hondonada entre montes" término que describe fielmente el lugar de emplazamiento de esta ermita, una hondonada a ambos lados del río Cadagua, en un entorno rural y boscoso bellísimo. Incrementa el atractivo del lugar la cercana torre medieval de Terreros, una de las más altas conservadas y situada al otro lado del río.

La ermita fundada bajo la advocación de Nuestra Señora de la Herrera, formando conjunto con la casa-palacio de Urrutia de La Mella de la que debe constituir propiamente su capilla sepulcral.

Fue mandada construir por los Séptimos Señores de la Casa de Urrutia, concretamente por doña Jerónima de Achuriaga y Murga-Loyzaga, a la muerte de su esposa, don Antonio de Urrutia y Salazar (caballero del Hábito de Santiago desde el año 1677, alcalde de Zalla, Procurador General de las Encartaciones de Bizkaia y enterrado en dicha ermita en un sepulcro con figura orante). Construido el edificio, pasó a depender del Arzobispado de Burgos, diócesis ala que entonces pertenecía las Encartaciones, con visitas anuales del representante episcopal. La capellanía ejerció sus funciones hasta finales del XIX (1889), con la muerte del mayorazgo don Simón de Urrutia y Yermo y el subsiguiente desmantelamiento del patrimonio familiar, si bien continuó celebrándose misa anualmente cada 13 de junio con ocasión de la festividad de San Antonio de Padua.

Ermita de San Antonio y Palacio Urrutia

La ermita constituye uno de los raros ejemplos de capilla funeraria autónoma y privada de Bizkaia. Frente a la ermita se encuentra la casa-palacio de Urrutia que conserva entera la fachada de sillería, con escudo de armas de Urrutia y Abellaneda, de fines del siglo XVII. Entre la ermita y el Palacio de Urrutia pasaba el antiguo camino real que desde Bilbao se dirigía a Balmaseda, coincidiendo con el trazado de la calzada romana que en tiempos alto- medievales llegaba hasta Castro-Urdiales. Aún se conserva un pequeño puente en las proximidades, junto a la casa edificada para vivienda de los ferrones de La Mella. El antiguo conjunto monumental de La Mella estaba formado por la ermita de San Antonio, el palacio de Urrutia, la torre de Terreros, dos ferrerías y un molino así como edificaciones para viviendas de los artesanos que trabajaban el mineral férrico y la harina, cocheras y caballerizas. Todo este conjunto que formaba una especie de ciudadela amurallada, fue desapareciendo, reutilizándose sus materiales y escombros para levantar otras edificaciones más populares.