Está enclavada sobre una pequeña planicie y rodeada por algún que otro caserío que conserva el estilo del país, entre cañadas y bajo húmedos montes.
Abellaneda es la casa política de Las Encartaciones, la aldea foral y el símbolo de sus libertades y franquicias. En su recinto se congregaban los primitivos encartados bajo el Árbol Santo.
Aunque sus orígenes no están fechados, algunos testimonios recogidos permiten afirmar la plena vigencia de estas Juntas de Concejo en los siglos XIV y XV. Inicialmente se trataría de un congreso al que todos
los hijosdalgo de la tierra acudían con iguales atribuciones de proponer y votar, ostentando la representación de su familia, torre o casa. A finales del siglo XV, al igual que sucedió en las Juntas de Gernika, lo representado debió de transferirse a los municipios.
La elección de Abellaneda como sede de Las Juntas tuvo una motivación estratégica, ya que representa el centro geográfico de Las Encartaciones. Las primeras noticias indican que estas reuniones se celebraban bajo el Roble Foral, situado en medio del cuadrilátero adosado a la Casa de Juntas, pero debido a las inclemencias del tiempo la constumbre de reunirse en su interior terminó por generalizarse.
El 11 de mayo de 1968 tuvo lugar la inauguración oficial de la reconstruída Casa de Juntas de Abellaneda, donde se reunían antiguamente los representantes de los concejos encartados bajo la presencia del Teniente Corregidor, que era el representante del poder real en lo ejecutivo, judicial y gubernativo por delegación del Corregidor de Bizkaia. Hasta el siglo XVII se mantuvo la independencia administrativa de Las Encartaciones respecto al resto de Bizkaia, ya que fue en 1799 cuando se sumó totalmente el señorío vizcaino.
Antiguamente el conjunto de Abellaneda lo constituían dos edificios de dos plantas, uno era la casa de Corregidor y el otro la Casa de Juntas propiamente dicha. La Casa de Juntas constaba de un sótano, que fue la antigua cárcel de la Encartación. En la primera se encontraba la sala de guarda. En su puerta, frente a la ermita del Angel, oían misa los presos los domingos. En la segunda planta, en su única habitación, se celebraban las Juntas cuando no tenían lugar al aire libre.
En 1956 comenzaron las primeras obras para rehabilitar la Casa de Juntas de Abellaneda, trabajo que se culminó en 1968, quedando hoy Abellaneda como un auténtico santuario de la historia de Las
Encartaciones. Con motivo de la inauguración se volvió a revivir el viejo pleito entre los municipios de Zalla y Sopuerta sobre su emplazamiento. Removiendo los escombros de la obra restaurada, se encontró el viejo mojón de los límites municipales que determina que la Casa de Juntas se encuentra en término del Concejo de Zalla y en cambio la Casa del Corregidor que tiene su acceso por Zalla, corresponde en una mitad al Concejo de Sopuerta.
Delante de la Casa de Juntas ha sido plantado un retoño del Arbol de Gernika. En la actualidad ha sido restaurado el viejo edificio y creado de nueva planta el Museo de Encartaciones.